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Las ocho preocupaciones mundanas

Las ocho preocupaciones mundanas

Además de las experiencias y sensaciones dentro de nuestra mente, también está el contenido de nuestra vida. Es lo mismo aquí; deberíamos tratar de no hacer la gran cosa de todo eso. Las enseñanzas del Buda enfatizan una lista de ocho cosas transitorias en la vida – las llamadas “ocho preocupaciones mundanas” u “ocho darmas mundanos” – siguiendo el mismo principio de que todo está siempre en movimiento, con altibajos.

Cómo manejar las ocho preocupaciones mundanas

Ganancias y pérdidas

Algunas veces tenemos ganancias, algunas veces pérdidas. Financieramente, algunas veces ganamos dinero y a veces perdemos dinero. Algunas veces compramos algo y es muy bueno (es una ganancia), pero algunas veces se rompe rápidamente (es una pérdida). De nuevo, no hay nada especial en nada de esto. Es como jugar un juego de cartas o un juego de niños; algunas veces ganaremos y otras perderemos. ¿Y eso qué? Nada especial.

De hecho, necesitamos recordarnos a nosotros mismos no ser como el pequeño que llora cuando pierde, gritando “¡quiero ganar!”. ¿Por qué tendríamos que ganar siempre? Es como la esperanza de que le voy a gustar a todo el mundo. Hay un dicho útil en el budismo: “no a todos les gustaba el Buda, así que ¿qué esperamos de nosotros, que le vamos a caer bien a todo el mundo?”. Obviamente no. No todos van a presionar el botón de “me gusta” en nuestra página de Facebook. A algunas personas simplemente no les caeremos bien. ¿Qué podemos hacer? Eso es totalmente normal.

Cambiar nuestras actitudes es un proceso lento y largo. Las cosas no cambian rápidamente, sino de forma gradual. Es interesante cuando empiezas a verte a ti mismo de una forma más realista, puedes ver: “Me he vuelto un esclavo de la computadora y de mi teléfono, porque siempre tengo que mirarlos. Siempre tengo que revisar cuántas personas me están respondiendo. ¿Por qué me convertí en un esclavo?”. Miren a todas las personas en el metro y cuántas tienen siempre el celular en sus manos. ¿Por qué? Hay egocentrismo e inseguridad, con la mentalidad de “no me quiero perder nada”. ¿Por qué? ¿Qué es realmente tan importante? Algunas cosas quizás sean importantes, no estamos diciendo que nada sea importante, pero exageramos la importancia de estar constantemente en contacto, de estar constantemente en línea. Es bueno analizar esto en términos de nuestro propio equilibro emocional.

Así, algunas veces ganamos y algunas veces perdemos. Este es un par.

Que las cosas vayan bien y que las cosas vayan mal

El segundo par es que algunas veces las cosas van bien y algunas veces las cosas van mal. Podemos entender esto en muchos niveles, pero de nuevo, la respuesta es “nada especial”.  Un día saldrá realmente muy bien, y el siguiente estará lleno de obstáculos, con gente dificultándonos las cosas y en el que todo parece salir mal. Esto es normal. En la mañana nuestra energía puede estar elevada y en la tarde muy baja. Algunas veces estamos saludables, otras estamos resfriados. Nada especial.

Alabanza y crítica

El siguiente par tiene que ver con la alabanza. Algunas personas nos alaban, otras nos critican. ¿Cómo lidiamos con esto? No todos alabaron al Buda; algunas personas, especialmente su primo, fueron muy críticos. Así que, ¿por qué habríamos de esperar que todos nos alaben?

Con la alabanza no debemos irnos a los extremos de pensar que somos maravillosos, o lo opuesto: “Bueno, no lo merezco. Si realmente conocieran a mi verdadero yo, no les gustaría”. Pero es mucho más fácil aceptar la alabanza. ¿Por qué la crítica es mucho más difícil? Porque nos valoramos exageradamente a nosotros mismos. Con el entrenamiento de actitudes, los vemos a ellos en lugar de a nosotros, así que pensamos en lo que hicimos que causó que nos enviaran su crítica. Si podemos hacer algo para ayudar, incluso si es solo una disculpa: “reconozco que quizás esto te hizo pasar un momento difícil. Realmente lo siento, esa no era mi intención”, lentamente podemos cambiar el enfoque de la actitud autocentrada a valorar a los otros.

Podemos hacer esto en nuestras interacciones cotidianas, normales, con los demás. Algunas veces estarán felices con nosotros y otras veces no. Cuando las personas se sienten felices con nosotros es fácil. Tenemos algunas personas en nuestra vida con las que es difícil lidiar y que siempre nos están criticando o siendo negativos hacia nosotros. ¿Cuál es nuestra actitud hacia ellas? ¿Las reconocemos solamente como personas muy difíciles y desagradables? ¿O reconocemos que son personas muy infelices? Estoy seguro de que todos tienen personas así en su vida. Les llaman y quieren encontrarse con ustedes para comer y ya saben que será 100% hablar de ellos mismos y quejarse. Podrían pensar: “Ugh, esta persona de nuevo”. ¡Pero no siempre pueden decir que están ocupados!

Si nuestra respuesta es pensar acerca de lo desagradable que será para mí estar con esa persona y escuchar sus quejas, entonces podemos cambiar nuestra perspectiva: esta persona se está quejando todo el tiempo porque de hecho es muy infeliz, y también solitaria. A menudo las personas que se quejan lo son, porque nadie quiere estar con ellas. Así que, si necesitamos pasar tiempo con ella, podemos desarrollar más simpatía, y no es una experiencia tan horrible porque pensamos en términos de ella, no de “mí”.

Escuchar buenas y malas noticias

El cuarto par es escuchar buenas y malas noticias. Es como antes: todo siempre tiene altibajos. Por supuesto, los cuatro pares se SOlapan y el principio de “nada especial” aplica a cada uno de estos ocho. No hay especial en escuchar buenas o malas noticias, eso es lo que les pasa a todos en sus vidas.

Ahora, algunas personas objetan este tipo de entrenamiento, proclamando que a ellas les gusta estar en una montaña rusa emocional, porque si no tienen los altibajos, entonces realmente no están vivos. Pero necesitamos examinar si es útil tener esta actitud.

Primero que nada, sea que estemos en una montaña rusa emocional o no, estamos vivos. Esa es una objeción un poco tonta. ¿Qué sucede cuando estamos en una montaña rusa emocional? Bueno, realmente no estamos pensando de forma racional porque nos abrumamos con las emociones. Si estamos más calmados, entonces nuestra vida no es tan dramática y somos capaces de lidiar con las situaciones de una mucho mejor forma. Si no estamos pensando con claridad y nos enojamos, decimos cosas de las que nos arrepentiremos después. Al ser equilibrados en términos de nuestras emociones no hacemos este tipo de cosas. Y en términos de que todos quieren felicidad, este tipo de calma, la felicidad pacífica, es mucho más estable que el tipo dramático de felicidad de “¡Yeeeiii!”. 

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